¿Cuál producto de financiación bancaria necesito?

on septiembre 28, 2017 Economia en España with 0 comments
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¿Cuál producto de financiación bancaria necesito?

Cuando deseamos adquirir un producto o servicio pero no disponemos de la liquidez necesaria, nuestro banco –según nuestro historial financiero– está en la capacidad de ayudarnos a conseguir el capital lo más pronto posible. Sin embargo, existen dos modalidades que solemos confundir: el préstamo y el crédito.

Aunque, en líneas generales, ambos parecen ser lo mismo, guardan entre sí algunas diferencias que hoy te explicaremos. Presta atención a lo siguiente y evalúa cuál de los dos se adapta mejor a lo que necesitas.

Se conoce como préstamo a la otorgación de dinero por parte de un ente o persona, denominado prestamista, a un tercero, el prestatario.  Esta operación financiera se logra mediante un acuerdo que puede ser a corto, mediano o largo plazo. Además, tiene la particularidad de ser establecida con base en una cantidad fija de dinero, que deberá ser cancelada en su totalidad conjuntamente con los intereses que genere durante el periodo establecido por ambas partes.

Los préstamos, en su mayoría, son solicitados con el propósito de financiar una adquisición grande, como la remodelación de una propiedad o la compra de un coche. Por ende, son compromisos de mayor responsabilidad a cargo de ambas  partes (prestamista y prestatario). Las fechas de los plazos, así como el monto de los intereses, son establecidos conforme las leyes vigentes, las políticas de la empresa (si se tratase de una entidad) y de la capacidad de pago del solicitante.

Por otra parte, un crédito es otro producto de financiación que permite al prestatario cubrir una necesidad de manera rápida, a falta de liquidez propia, con la condición de que la suma sea cancelada por cuotas dentro de un periodo fijado. La diferencia con el préstamo, es que el crédito engloba una cantidad de dinero limitada y de la cual puede disponerse en el tiempo que sea necesario. Es decir, el prestamista no va a otorgar el dinero en su totalidad al cliente, a menos de que sea solicitado de esta manera.

Las tarjetas de crédito son el ejemplo perfecto para comprender. Quienes las utilizan, lo hacen para compras puntuales, como el pago de la matrícula universitaria o los servicios del hogar. Son compromisos menores pero que acarrean unos intereses que pueden llegar a ser más altos que los de un préstamo, especialmente si las cuotas no son canceladas dentro del tiempo establecido. No obstante, la ventaja de un buen historial crediticio es que constantemente va creciendo la cantidad de dinero que presta la entidad, por lo que el cliente puede contar con ese respaldo cuando lo pida.

Ahora bien, ¿realmente necesitas un producto de financiación? Quizá tengas la tentación de pedir cualquiera de los dos, según sea tu caso, pero lo cierto es que esa necesidad no siempre se trata de una prioridad. Debes tener en cuenta que tanto un préstamo como un crédito son compromisos que deben asumirse siempre y cuando se cuente con una fuente de ingresos estable o un apoyo económico de respaldo (como bienes).

Lo mejor que puedes hacer es evaluar si estás en la capacidad de adquirir alguno de estos productos y conocer todos los detalles acerca del pacto con la entidad o la persona. Solo de esta manera puedes asegurarte de que realizarás una buena inversión y que no te costará más de lo que puedes pagar, incluyendo una mala referencia bancaria, que puede pesarte a futuro.

Andreina Gutiérrez Romero

 

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